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CRÍTICA
“La millor interpretació de Pla que recordo.” (Àlex Susanna- El Mundo)
“He llegit, he devorat, m’he cruspit literalment El nostre heroi Josep Pla.” (Ernest Folch, El Periódico)
“Per entendre què està passant avui a Catalunya s’ha de llegir el llibre de l’Enric Vila.” (Vicenç Villatoro- Avui)
“És sobretot un vibrant llibre d’amor.” (Salvador Sostres-Avui)
“Un text excel·lent, vital, lúcid, punyent… Encara són aquí? Haurien d’estat buscant el llibre!” (Sam Abrams-El Mundo)
“Un retrat de la generació que es prepara per dirigir Catalunya.” (Manuel Cuyàs- El Punt)
Ernest Folch (El Periódico)
Una doble bufetada
¿Un dietari a les llistes de llibres més venuts? He intentat indagar en aquest fenomen paranormal i per això he llegit, he devorat, m’he cruspit literalment El nostre heroi Josep Pla, d’Enric Vila (A contra vent). En pocs dies me l’havia recomanat tanta gent que gairebé m’havia fet desconfiar, i he tingut la sensació que aquest és el llibre del moment de l’elit catalana que freqüenta el nacionalisme. Polítics, periodistes, escriptors, tothom parla d’aquest assaig, però gairebé tots, sense saber-ho, li fan mal. Perquè aquest no és un llibre que es pugui apropiar cap ideologia, ni hi ha cap ideologia que se salvi en aquest llibre, ni és tampoc un llibre que reflexioni sobre Josep Pla tot i que ho faci, i encara menys és un dietari tot i que en tingui la forma. El més interessant d’aquest llibre és que ens propina una doble bufetada. La primera és divertida perquè és formal: és una desconstrucció radical i valenta de l’assaig, fins al punt que a la meitat del llibre tenim més la sensació de ser en una novel·la que en una biografia. La forma de dietari és només un pretext, i un dels enganys amb què l’autor juga amb nosaltres: com diu ell al final «posats a quedar atrapat en una forma, que la forma sigui meva». La segona bufetada és més dolorosa perquè aquest llibre no és un assaig sobre Josep Pla per molt que ho pretengui un títol que encara no entenc ni l’intent de fer de l’escriptor català el protagonista del llibre. La segona bufetada és una reflexió explícita i implícita sobre el nostre país, la ignorància que tenim del nostre passat i la incapacitat que tenim per anar endavant tots plegats. El llibre comença sent un dietari i acaba tenint una forma nova; comença sent una reflexió sobre Josep Pla i acaba sent una mena de novel.la. Tot és arbitrari i fins i tot capritxós, però almenys és el producte d’algú que se sent lliure i no està disposat a sotmetre’s a cap forma i molt menys a cap idea. Quan el lector arriba al final, respira tranquil perquè se li fa evident una gran paradoxa: no devem estar tan malament com pretén Enric Vila quan ell mateix ha estat capaç d’escriure un llibre com aquest.
Sam Abrams (El Mundo)
En busca de Josep Pla
Una de las tareas más difíciles que debe realizar el crítico literario -diu Sam Abrams- es la de bifurcar su mirada para ver cada creación de un autor no sólo como una pieza autónoma sino también como una parte integral de una obra general en marcha. Lo digo porque creo que los críticos se han equivocado con El nostre heroi Josep Pla, de Enric Vila, justamente en este punto. Una lectura demasiado precipitada e interesada de los libros anteriores de Vila ha inducido a los críticos a considerarlo un ensayista, un periodista, un historiador, un biógrafo o un investigador. Estos descriptores son ciertos, pero son verdades parciales y, ahora, cuando les ha llegado el nuevo libro de Vila, lo han pasado por su sistema alejado de la realidad y han comenzado a proferir todo tipo de juicios erróneos.
Para aproximarnos correctamente al nuevo libro de Vila, en primer lugar debemos replantearnos su personalidad literaria. Sólo podemos entender la personalidad de Vila si antes aceptamos que estamos ante un escritor que escribe siempre con voluntad literaria, y que, hasta ahora, ha canalizado su talento a través del ensayo, la biografía, la historia o el periodismo. Insisto: Enric Vila es un escritor que publica ensayos, biografías, monografías de historia, artículos, etc.. Y ahora nos ha dado una nueva obra de clara voluntad literaria que es un dietario, un dietario que entrará a formar parte de la gran tradición de dietarios literarios de este país.
A Enric Vila, el dietario como género literario le va como anillo al dedo porque el punto de indefinición natural que tiene le permite reconducir sus talentos parciales de articulista, historiador, investigador, biógrafo y ensayista. La fragmentariedad inherente del dietario favorece el vitalismo desbordante de Vila y su técnica formal de afinado mosaico donde incrusta todo tipo de textos de formatos diferentes como ahora retratos, cartas, crónicas, entrevistas, diálogos, aforismos…
Enric Vila domina perfectamente las reglas del género dietarístico y sabe perfectamente que la fragmentación temática y formal sólo han de ser aparentes porque en el fondo deben operar criterios de unificación y de unidad de texto. Y así es. Una lectura más atenta del dietario revela la combinación harmoniosa de textos más cortos y textos más largos y, a pesar de la intermitencia, el desarrollo de dos grandes temas tratados en profundidad y en paralelo. Los temas son, evidentemente, el retrato de Josep Pla y el autorretrato de Enric Vila, sobretodo si entendemos que el retrato y el autorretrato también incluyen el estudio matizado y completo del entorno de personajes.
En este sentido, Pla y Vila son claramente vasos comunicantes ya que sus destinos están entrelazados. Para saber finalmente quién es Enric Vila hay que saber quien era i es Josep Pla. Vila descubre las capas de mentiras, falsificaciones i imprecisiones que sepultan Pla y su obra y, a medida que va desvelando el escritor ampurdanés, tambien va aclarándose el autor mismo como persona, intelectual, escritor y patriota. Pla es la herramienta que Vila utiliza para autodefinirse y no es de extrañar que, como gesto de agradecimiento, deje en la tumba de Pla un dietario que podríamos calificar de dietario de formación, en recuerdo del famoso subgénero novelístico, el bildungsroman.
Después de estas cuestiones generales podemos apreciar las mil y una gracias del libro. Por ejemplo, su gran contribución a contrarrestar los grandes vicios del dietarismo catalán actual: la falta de naturalidad, autenticidad, sensatez, precisión, inteligencia, fuerza, solidez, agilidad, realismo, sentido crítico y autocrítica, etc. Prácticamente la mayoría de los dietaristas catalanes actuales son demasiado concientes de la cámara que les está enfocando y, en consecuencia, hacen locuras de todo tipo y acaban con textos irreales y faltos de vida. Enric Vila, no. Él, aún sabiendo que la cámara lo enfoca, acaba con un texto excelente, espontáneo, veraz, vital, vívido, lúcido, contundente, sagaz, exacto, impregnado de ironía…
Aún están aquí? Deberían estar buscando el libro!
Àlex Susanna (El Mundo, 4.5.09)
Enric Vila, que ya había dado pruebas evidentes de su talento en un ensayo sobre Néstor Luján y en una biografía de Companys, acaba de publicar el dietario El nostre heroi Josep Pla, sin duda su obra de más envergadura hasta ahora y, sobre todo, la mejor interpretación de Pla que recuerdo: la más personal, la más inteligente, la más atrevida y salutífera. Una obra con la cual se propone comprobar hasta que punto la cultura catalana está dotada o no de resortes para enfrentarse al futuro. Por desgracia no se suelen publicar obras de tal intensidad y deshinibición de pensamiento, y por eso hay que celebrar su aparición y animar a la gente a leerla. Saldremos todos ganando, como lectores y como miembros de una determinada cultura que somos. Una obra indispensable no solo para replantear una figura gigantesca de nuestas letras sino para reflexionar como cultura: “Toda actitud que no pretenda hacer media con el mundo, que no lleve a la franca colaboración, especiamente en el campo de las humanidades, es pura chulería”.
Parece que nos de miedo pensar más allá del tácito consenso entre las diversas órbitas del poder que nos gobierna y este dietario es una prueba concluyente de la necesidad de hacerlo si queremos salir de la subsidiariedad o minusvalía en que nos encontramos. De la primera a la última pàgina, la obra respira una libertad de pensamiento contagiosa, porque “cuando no se habla claro, el pensamiento se atrofia”, y porque “todavía hoy el catalán es un hombre que no habla claro”. Eso es justamente lo que se quiere combatir: “La dificultad de pensar bien que nos genera la colonización castellana.” Más claro, el agua.
La escritura del libro responde a la necesidad de rescatar Pla -un autor fundacional, el “Shakespare de Cataluña”- de una interpretación muy cómoda para demasiada gente: la de un Pla franquista, bilingüe, escéptico, no nacionalista, socarrón, cínico, sensual, comodaticio, a favor de un Pla que “da una forma inteligente a la herida”; su obra “como un dique, como una muralla contra el alud castellanizador desencadenado por el franquismo”.
Este libro, pero, es alguna cosa más que la historia de un ensayo sobre Pla: es un dietario de Enric Vila que lo acredita como un excelente escritor, como el autor de uno de los dietarios más buenos que se han escrito en el país estos últimos años. Alguien que se moja en cada página, convencido que “en un país que ha perdido sus palabras, el paso más complicado, cuando las armas se retiran, es moderar la autocensura y la ironia.” Una lectura francamente revulsiva. Chapeau y para muchos años.

